
Para los feligreses, la Semana Santa es una de las fechas cristianas más importantes. Un ritual de varios días en el que hay sacrificio, entrega y celebración. Si bien es una ceremonia que tiene lugar en todas las comunidades católicas del mundo, cada cultura espera y festeja la Semana Santa de manera particular. En Iztapalapa, uno de los 16 distritos de México DF, la conmemoración de Semana Santa –la representación de la Pasión de Cristo- es uno de los festejos más arraigados en la cultura azteca.
El origen de este ritual se remonta al año 1833, cuando una epidemia de cólera morbus afectó gravemente a la población de Iztapalapa. En ese entonces, sus habitantes elevaron sus ruegos y oraciones al Señor de la Cuevita para que la epidemia lograra erradicarse. El pedido de toda la población fue cumplido, y desde allí es que esta comunidad realiza esta ceremonia en señal de agradecimiento.
¿En qué consiste tan fervoroso festejo que actualmente es Patrimonio Cultural Intangible de la Ciudad de México? Lo curioso de la Pasión de Cristo es que las versiones van variando todos los años, ya que cambian los escenarios, así como también los protagonistas y los pasajes de la vida de Cristo. Lo que sí sucede religiosamente todos los años es la participación masiva de la comunidad de Iztapalapa; tanto niños como adultos de los barrios San Lucas, Santa Bárbara, San Ignacio, San Pablo, San José, San Pedro, La Asunción y San Miguel se reúnen para conmemorar una tradición centenaria, el festejo de la Semana Santa.
La representación, día a día
Esta representación popular dura en total tres días. Comienza el domingo de Ramos, con la correspondiente bendición de los ramos de laurel, tomillo y manzanilla que otorga el sacerdote a los fieles que asisten a la iglesia. Continúa el jueves santo, día en que se recuerda la última cena de Cristo y el lavatorio de pies que se lleva a cabo en el Jardín Cuitláhuac. Finalmente, concluye con la escenificación de Jesús castigado en la plaza pública, el tradicional Vía Crucis en el que se representan las tres caídas, en la calle de Ayuntamiento se escenifica la primera, en tanto que las Calle de Hidalgo y Estrella son el escenario para las otras dos caídas; y la trágica crucifixión escena en la que el actor elegido para personificar a Jesús debe cargar a cuestas una pesada cruz durante un recorrido de dos kilometros hasta el Cerro de la Estrella. En este punto, miles de personas esperan expectantes la culminación de este festejo y espectáculo tan particular.
Cabe destacar la relevancia de este evento para la cultura e historia de México. En el año 1867, el entonces presidente de la nación, don Benito Juárez, decidió proteger la escenificación de la Pasión de Cristo. Años más tarde, en 1914, el General Emiliano Zapata ofreció los caballos de su ejército y brindó ayuda económica para que se pueda llevar a cabo esta celebración tan importante.
Fuente imagen: Flickr
Autor: Eneas de Troya